dissabte, de maig 13, 2006

Vela versus motor

Vela versus Motor

Una vez leí un artículo escrito por Carmen Rico Godoy (al César lo que es del César...) donde decía que hay gente fanática como los cirujanos ,como los abogados, como los golfistas, como los políticos (no comment) los gurús, los matemáticos, los informáticos (este lo añado yo) y los toreros, por ejemplo. Todos esos, dice , al lado de los navegantes a vela, son gente“casi” normal.

Tiene razón. Sólo hay que preguntarle a un navegante forofo... Estaba pensando en Ugarte, conocido navegante vasco que ha dado no sé cuantas vueltas al mundo. Si uno lee su último libro se le pone la piel de gallina. Sólo habría que preguntarle, digo, el porqué de meterse en una cáscara de nuez, esperar a que haya viento, comprobar, cuando éste entra (el viento) que nunca sopla en la dirección en la que necesitamos que sople, por lo menos en el Mediterráneo, que siempre tenemos viento “morral” o viento “de morro”, en el argot de los marineros que yo conozco , también llamado viento de proa, en su acepción culta y correcta. Ello es debido, fundamentalmente, a la ley de Murphy. Una vez entrado el viento, decía, recorrer miles de millas y además ser inmensamente feliz haciéndolo (son ganas)... La respuesta suele ser siempre la misma: “el placer de navegar, las sensaciones, el reto personal”... ¡tiene narices!

En estas cuestiones "veleras", hay algo fundamental que me recuerda bastante el espíritu de lo que también se da en la montaña: las buenas maneras, la cordialidad, la solidaridad.....

Ah! señores, pero todavía hay clases: están los que navegan a vela y los que navegan a motor. También decía Carmen Rico Godoy que un velista o navegante de vela es un ser que se cree elegido por los dioses, privilegiado, exquisito y aventurero. Y digamos que un navegante a motor es un ser que se cree elegido por los dioses, privilegiado, exquisito y aventurero.

¿Que dónde está la diferencia? Pues eso mismo me pregunto yo, pero como velista, me siento elegida por los dioses, privilegiada, exquisita y aventurera. ¿qué le voy a hacer?

Los velistas tenemos algo de poetas épicos, de argonautas que buscamos un sueño imposible. Los navegantes de motor son algo más prácticos: buscan el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo. Como debe ser, puede pensar uno. Pero ¿cómo vamos a ser tan pragmáticos?

Más de una vez se me ha ocurrido pensar que navegar a vela es la forma más lenta ( y a veces más cara) de ir de un sitio a otro. Es la forma más poética de destrozar las leyes matemáticas y es la forma más evidente de revolucionar filosofías. ¿Quién dijo que la línea recta era la distancia más corta entre dos puntos? Acaso quien lo dijo no sabía lo que era hacer bordos.

El velero llega a identificarse con el mar, no violenta las aguas, mientras que el motor rompe estrepitosamente la armonía...

Al velero se acercan tortugas (ya quedan pocas, ¡ay!) y delfines, saludando con coquetería. De las motoras, huyen despavoridos.

Son dos maneras distintas de interpretar el mundo, igualmente respetables, pero, como digo, diferentes.

Si alguna vez os encontráis con un navegante a vela que vuelve de una singladura, mirad fijamente a sus ojos y no necesitaréis preguntarle si es feliz.

© Montse/Swing/Arare (1998)

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Te informo que he copiado un pedacito de tu texto para enviarle a un amigo que acaba de comprarse una motora (se la entregan en Abril). desde hace 7 años navego (mediterraneo y caribe) con barco propio y alquilado (velero) y te aseguro que tu ultima frase me ha emocionado. te mando un beso y te deseo buenos vientos. Salut!
evaballarin@gmail.com

Arare ha dit...

No hay problema, Eva, siempre que le digas de dónde lo has sacado. Ya ves que yo menciono a Carmen Rico Godoy un par de veces, y es porque saqué un par de ideas de otro artículo suyo.

Gracias por decírmelo. Al final, no sé para qué tantos cánones de derechos de autor, si los más respetuosos somos los internautas, ¿a que si?

Un abrazo.