divendres, de maig 12, 2006

Anclas

Anclas (1)

El ancla es un adminículo muy curioso. Anteriormente había oído hablar de anclas en un sentido, digamos, cinematográfico: "Botón de ancla", "Levando anclas" o poético: "quiero anclar en tu cintura ..." esas son anclas en sentido figurado, claro!... No puedo ni imaginarme siquiera un ancla en un botón ¡uf! o que alguien quisiera echar su ancla en mi cintura ¡pobre de mí!

Un ancla es un peso pesado. Es algo por lo que suspira todo buen capitán (normalmente al resto de la tripulación le importa un pimiento, más que nada porque no tiene ni idea de lo importantísimo que es tener una buena ancla)... hay anclas para todos los gustos, pero a mí la que se me ha quedado grabada es una tal C.Q.R. (nada que ver con I.C.Q. ni con I.R.C, se lo juro)

Echar el ancla no es una maniobra fácil, porque hay que buscar el sitio adecuado y hay que dejarla caer en el momento preciso, vigilar de donde viene el viento, calcular la cantidad de cadena que hay que dejar en el agua.... una maniobra más científica que poética, la verdad. Esta maniobra tiene un nombre: fondeo. De esta maniobra depende la tranquilidad posterior del fondeo... aunque, claro está, como en todo, si tú estás bien fondeado pero luego viene un cantamañanas que fondea mal y tienes la desgracia de que se coloque muy cerquita de tí, se te acabó la tranquilidad... de todo hay en la viña del Señor, es bien sabido y más te vale rezar para que quien se "coloque" a tu vera - siempre a la verita tuya- sea un buen navegante, o por lo menos, un buen aficionado.

Si echar el ancla no es tarea fácil, volverla a subir es aquello del "más difícil todavía".

En nuestro querido Menjavents, que pesaba un huevo y parte del otro, había una ancla de las que hay que coger con las dos manos y pesan más que el barco (exagerada soy) y "no" había "molinete" de anclas. Miento. Había 6 "molinetes de anclas". Y tenían nombres y apellidos, pero sólo actuaban/actuábamos en conjunto (algo así como la santísima trinidad, pero a lo bestia). Al grito de ¡AHORA! todos, desde el mayor al pequeño, pasando por mí misma, todos a una como Fuenteovejuna, por aquello de que la unión hace la fuerza, intentábamos subir el ancla a bordo. Es decir, nuestro molinete funcionaba "a pilas"... a pilas de niños... algunas veces, "niños con mujer", título que recuerda a alguna pintura mironiana.

Y sin más dilación... ¿qué pasa con las anclas?

Año 1990: Cala "Foradada" (Costa Brava) Episodio absolutamente "de cine americano". El ancla se quedó "trabada" (que no enrocada, que es algo mucho más complicado). El famoso conjunto elevador de anclas llevaba media hora intentando subir el ancla a bordo para podernos marchar hacia el puerto de El Estartit. Hacía bastante viento y una servidora tenía la piel de gallina, por el frío, por la incomodidad y por cobarde. El resto del conjunto elevador se lo estaba pasando bomba (inocentones) . Por fin, después de un esfuerzo considerable, en el cual el capitán se limitaba a ir diciendo: ¡ahora! ¡venga! ¡ya! ¡Así, así! ¡Más, más! (que bien mirado, visto en la distancia parecía otra cosa, hmmm) ¡ah! y eso sí: cuando el conjunto elevador hacía el esfuerzo, el capitán ayudaba con el motor, todo hay que decirlo.

Por fin, decía, la jodida ancla se dignó salir de su escondite y empezar a subir despacito. En la cala había expectación... aunque no nos dimos cuenta hasta que... en cuanto el hierro emergió por la proa, oímos un sonoro aplauso proveniente de las embarcaciones cercanas, que parece ser que habían tenido espectáculo gratuito por espacio de media hora (quizá algo menos, que el tiempo... ya se sabe que es bastante elástico)

Año 1991. Isla de Cabrera (Baleares). Todavía no era necesario todo el papeleo que hay que hacer ahora para estar fondeado un par de días y no había que solicitar nada por escrito ni esperar el permiso para hacerlo.

Salimos del puerto de La Rápita o quizá de Porto Cristo, vayan ustedes a saber... y enfilamos rumbo a Cabrera. Llegados a esta bella y pequeña isla, el capitán decide que hay que echar el ancla. Nos preparamos. El fondo de Cabrera es muy curioso. Actualmente está protegido, pero en aquel momento todos pasaban de casi todo y en el fondo, lleno de plantas (¿posidonia, quizá?... no recuerdo la "marca", sólo sé que en contra de lo que yo pensaba... no son algas) , parece ser que las anclas tenían la debilidad de resbalar, de patinar, de no clavarse, de joder al personal. En una palabra verdaderamente náutica: garrear.

Pues bien: en Cabrera nos pasamos TODA la tarde buscando el sitio adecuado para el Menjavents (que parecía una actriz caprichosa de las que exigen en su camerino que no les falte de nada, lamadrequeloparió). Tanto es así que aquél invierno fui la envidia cochina de las "musculitos" que pululan por el gimnasio, todas ellas aprendices de Superwoman...

No sé qué año: Fondeados en Aiguablava (Costa Brava). Llega una pequeña motora (raza especial de la que algún día os hablaré) con una pareja a bordo. Ahí me di cuenta de lo sumamente eficaz que yo podía ser, aunque a mi capitán le parezca que no... en fin... de desagradecidos está el infierno lleno. Llega la motora, el hombre echa una ojeada, la mira a ella y le dice:
-¡Echa el ancla, María!
Y, literalmente, María echa el ancla. ¿Dónde? pff! ¿a María qué narices le importa? María se limitó a agarrar el ancla (que esa sí era pequeñita y poco pesada, pues tú le mirabas el brazo a María y no veías que se moviera ni un solo musculito) y "tirarla" tal como uno echa un kleenex a la papelera... a saber adonde fue a parar el ancla de la motora...

El capitán (el mío) me miró con admiración contenida (admiración hacia mí, of course) aunque le costara admitir que yo "sabía" más que María. De todos modos, ambos compartimos una sonrisa...
...continuará...

Rescatado de diversos "apuntes" de experiencias pasadas. Redactado el 29 de mayo de 2002...

Inciso: caramba, voy a acabar escribiendo un libro, porque tengo anécdotas "a punta pala", que dicen! nchts!!!


Montse/Swing/Arare

3 comentaris:

Anònim ha dit...

Un Bonito comentario

Anònim ha dit...

Hola, me estoy iniciando en la navegación, y encontré tu artículo por casualidad buscando información sobre el fondeo de anclas...y me topé con tu historia...me pareció muy interesante, y esque como tú dices...las historias son como los DNI..PERSONALES Y ACREDITATIVAS..quizás, ya ni leas mi comentario, ya que ha pasado mucho tiempo desde tú escribiste el tuyo,de todas formas, espero que te sigas divirtiendo con la navegación..y que pronto veamos más historias tuyas por aquí..

Un saludo

David de Marbella

mimanuel_@hotmail.com ha dit...

Hola. Te dejo este comentario porque pase por aquí buscando información sobre el ancla, y la verdad, es que me fue de gran ayuda, y además, casi pude oler el Mar.
Escribo un libro. Cuando lo termine, de algún modo, tu habrás colaborado.
Gracias.